Los descubrimientos permiten confirmar que este espacio tuvo también un uso funerario durante la Edad del Bronce, además de registrar ocupaciones humanas mucho más antiguas.
Los trabajos forman parte del Plan de actuacións arqueolóxicas de la Consellería de Cultura, Lingua e Xuventude. En la investigación participan equipos de la Universidade de Santiago de Compostela, la Universidade de Oviedo y la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona.
La campaña se desarrolló durante este verano en Cova Eirós y en la cercana Gruta dos Bloques. Los resultados aportan nuevos datos sobre la evolución del uso de estas cavidades a lo largo de miles de años.
Nuevas evidencias sobre los neandertales
Uno de los resultados de la campaña se produjo en el sector de entrada de Cova Eirós. La excavación del nuevo nivel 5 permitió recuperar materiales arqueopaleontológicos relacionados con ocupaciones del Paleolítico medio.
Estos restos ayudan a conocer mejor la presencia de grupos neandertales en las Serras Orientais. Según los datos aportados por la investigación, estas poblaciones ocuparon la cueva hace más de 45.000 años.
Los grupos neandertales utilizaron este espacio como campamento durante estancias relativamente cortas. Por ello, el nivel excavado concentra una importante cantidad de materiales arqueológicos.
Entre los hallazgos aparecen lascas, raspadores y restos relacionados con la fabricación de herramientas. Estos elementos permiten estudiar las actividades desarrolladas en la cavidad y conocer mejor la presencia humana durante el Paleolítico.
La nueva intervención también confirma que Cova Eirós conserva una secuencia de ocupación amplia. Así, los trabajos arqueológicos permiten reconstruir diferentes momentos de la relación entre las comunidades humanas y este espacio.
Un enterramiento infantil de la Edad del Bronce
El hallazgo más destacado de la campaña apareció en las cavidades del Monte Penedo, próximas a Cova Eirós.
En la conocida como Gruta dos Bloques se localizaron más de 50 restos óseos. Los estudios antropológicos realizados sobre este conjunto indican que pertenecen a un único individuo infantil.
Los restos corresponden a un niño o niña de entre 6 y 8 años de edad. Además, junto a los restos humanos aparecieron fragmentos cerámicos decorados.
Estos materiales permiten relacionar el enterramiento con la Edad del Bronce. La datación sitúa el uso funerario de estas cavidades entre los años 1600 y 1500 antes de nuestra era.
El descubrimiento aporta una nueva dimensión a la historia del enclave. Las cuevas no fueron utilizadas únicamente como espacios de habitación o refugio. También pudieron desempeñar funciones relacionadas con las prácticas funerarias.
Las cuevas como espacios funerarios
El hallazgo permite ampliar el conocimiento sobre las prácticas funerarias de las comunidades de la Edad del Bronce en el noroeste peninsular.
Durante este periodo existieron diferentes formas de enterramiento. En distintos lugares de Galicia se utilizaron cistas, pequeños túmulos o antiguos monumentos megalíticos.
El enterramiento localizado en la Gruta dos Bloques muestra otra posibilidad. En este caso, una cavidad natural se convirtió en espacio funerario.
Este tipo de descubrimientos permite analizar cómo las comunidades de la época utilizaban y entendían determinados espacios. Además, los restos arqueológicos aportan información sobre las prácticas sociales y culturales de estas poblaciones.
La presencia conjunta de restos humanos y fragmentos cerámicos resulta especialmente relevante para interpretar el contexto del enterramiento. Los investigadores podrán continuar estudiando estos materiales para ampliar la información disponible.
Un enclave con miles de años de historia
Los nuevos resultados refuerzan la importancia arqueológica de Cova Eirós y las cavidades del Monte Penedo. En un mismo entorno aparecen evidencias de diferentes etapas de ocupación humana.
Los materiales relacionados con los neandertales permiten retroceder hasta hace más de 45.000 años. Miles de años después, las comunidades de la Edad del Bronce utilizaron estas cavidades con una finalidad funeraria.
La campaña arqueológica permite así seguir reconstruyendo la historia de este enclave lucense. Además, los trabajos contribuyen a la investigación, conservación y puesta en valor del patrimonio arqueológico de Galicia.
Los nuevos hallazgos muestran cómo un mismo espacio pudo adquirir diferentes funciones a lo largo del tiempo. Primero fue utilizado por grupos humanos del Paleolítico y, posteriormente, algunas de sus cavidades acogieron prácticas funerarias durante la Edad del Bronce.
La investigación continuará aportando información para comprender mejor la evolución de las comunidades que habitaron las Serras Orientais y su relación con el paisaje y las cavidades naturales.










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