Santiago se convierte en el epicentro de la protesta
La manifestación de autónomos en Galicia reunió este fin de semana a cientos de trabajadores por cuenta propia en Santiago de Compostela. La marcha avanzó desde la Alameda hasta la Praza do Obradoiro. El recorrido combinó fuerza, unidad y cansancio acumulado.
Muchos asistentes llevaron guantes rojos, símbolo de alarma y gesto visual que buscaba representar un “basta ya” colectivo.
Otros portaban carteles que llamaron rápidamente la atención. En los carteles se leía: “El 45 % de lo que cobro se va en impuestos”. Este mensaje resumió la sensación general de impotencia ante un sistema fiscal que consideran excesivo. Este detalle aportó una imagen de cohesión y dio más fuerza al mensaje central de la protesta.



Reivindicaciones claras y un mensaje contundente
La plataforma convocante leyó un manifiesto directo y enérgico. El texto exigía cuotas proporcionales a los ingresos reales, una demanda repetida en todas las intervenciones. Los autónomos señalaron que el sistema actual les obliga a pagar incluso cuando no ingresan, lo que consideran injusto y devastador.
Para ilustrarlo, varios manifestantes explicaron una situación habitual: “Si un autónomo factura 600 € en un mes, la cuota mínima se lleva casi todo el ingreso. Después vienen los impuestos. No queda nada para vivir.”
También reclamaron un paro real, bajas médicas dignas y una cobertura efectiva en situaciones de maternidad o cuidados familiares. Muchos recordaron que cotizan como cualquier trabajador, pero no reciben prestaciones equivalentes.
La burocracia se convirtió en otro punto crítico. Los asistentes pidieron trámites simples, un lenguaje comprensible y una ventanilla única que agilice gestiones. Según expresaron, la administración actual genera miedo, cargas innecesarias y sanciones que complican su día a día.



El peso del autónomo en Galicia
Galicia sostiene una economía muy ligada al pequeño comercio, la hostelería, los talleres y los profesionales independientes. Cada presión fiscal o cada trámite se traduce en riesgo real para miles de familias. Por eso, la protesta en Santiago buscó visibilizar un problema que afecta a todas las provincias.
Santiago, por su simbolismo y su actividad económica constante, ofreció un escenario ideal. La ciudad combina tradición, turismo y emprendimiento. Esta mezcla permite entender por qué tantos autónomos decidieron alzar la voz allí.



Un cierre cargado de fuerza y unidad
La manifestación terminó con un mensaje firme. Los asistentes recordaron que no piden privilegios. Piden dignidad, justicia y sentido común. Afirmaron que seguirán movilizándose si no se escuchan sus demandas.
El sentimiento final fue claro: los autónomos gallegos no se sienten solos. Se sienten unidos, decididos y dispuestos a continuar la lucha.
Imágenes cedidas por Graciela Alonso










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