Drones agrícolas en Galicia: la revolución que ya vuela sobre el campo
En el campo gallego empieza a despegar una nueva forma de trabajar. Los drones agrícolas ya no son una idea futurista. Se están convirtiendo en una herramienta real para abonar, sembrar y fumigar desde el aire en zonas rurales de Galicia.
La demostración más reciente tuvo lugar en el centro de formación de Boqueixón, donde estas máquinas sorprendieron incluso más que la maquinaria tradicional. Allí se mostró cómo un solo dron puede analizar cultivos y aplicar productos con gran precisión.
Tecnología que analiza el campo desde el aire
Uno de los equipos utilizados es un dron multiespectral con cámaras térmicas. Este sistema permite estudiar el estado de las plantas en tiempo real.
De este modo, el agricultor obtiene información muy precisa sobre el terreno. Así puede decidir dónde necesita más abono o qué zonas requieren tratamiento.
Por tanto, el campo deja de trabajarse “a ojo” y pasa a gestionarse con datos.
Abonar, sembrar y fumigar con precisión
El segundo dron protagonista es el DJI Agras T100. Este modelo puede transportar cargas de productos sólidos o líquidos y distribuirlos sobre el terreno.
Además, puede abonar, sembrar semillas o fumigar cultivos con gran precisión. Su sistema de pulverización es más fino que el tradicional. Esto permite que el producto llegue mejor a toda la planta.
Incluso las hélices ayudan a mover las hojas, lo que mejora la eficacia del tratamiento.
Ventajas claras para el campo gallego
El uso de drones tiene ventajas muy importantes en la agricultura:
- Pueden trabajar en terrenos encharcados
- Acceden a zonas donde la maquinaria no entra
- Reducen daños en el suelo
- Mejoran la precisión del abonado y la fumigación
Esto es especialmente útil en regiones como Galicia, donde la lluvia frecuente complica el trabajo agrícola.
Tecnología avanzada, pero aún con límites
A pesar de sus ventajas, su uso todavía no está generalizado. Existen limitaciones legales con algunos productos fitosanitarios.
Además, el precio sigue siendo alto, rondando los 30.000 euros por unidad. También el viento puede dificultar su uso en determinados momentos.
Sin embargo, los expertos coinciden en que su expansión es solo cuestión de tiempo.
Un cambio de modelo en la agricultura
Los profesionales del sector coinciden en algo claro: esta tecnología marca un antes y un después.
Los drones no sustituyen al agricultor, pero sí cambian su forma de trabajar. Permiten ahorrar tiempo, reducir costes y aumentar la eficiencia.
Por ello, muchos ya los ven como una herramienta habitual del futuro cercano en el campo galleg










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