
Descubre el Monasterio de Santa Catalina en Ares. Naturaleza, historia y rutas únicas por uno de los enclaves más especiales de las Rías Altas.
¿Por qué visitar el Monasterio de Santa Catalina?
Visitar el Monasterio de Santa Catalina es adentrarse en un espacio donde el tiempo parece haberse detenido. Situado en el municipio de Ares, en la provincia de A Coruña, este antiguo convento franciscano data del siglo XIV y conserva un encanto singular. Rodeado de un frondoso bosque atlántico, invita a recorrer sus senderos mientras se descubren los restos arquitectónicos que han sobrevivido a siglos de historia.
La combinación de ruinas, naturaleza y vistas al mar convierten este enclave en una parada obligada para quienes buscan un turismo pausado, cultural y en contacto con el entorno. El entorno del monasterio es ideal para hacer rutas de senderismo suaves, accesibles a todo tipo de público. Además, la atmósfera es especialmente serena, lo que lo hace perfecto para una visita contemplativa o una escapada fotográfica.
Por otro lado, es un espacio vinculado a la memoria colectiva de Ares. Asociaciones locales han trabajado por su conservación y puesta en valor, organizando actividades culturales y visitas guiadas que permiten entender su papel histórico en la región. Así, no solo es una joya arquitectónica, sino también un lugar vivo, en diálogo con el presente.
¿Qué ver en el Monasterio de Santa Catalina?

Las ruinas del monasterio
Los muros de piedra, cubiertos de musgo, crean un paisaje evocador. Se conservan partes del claustro, arcos y restos de las estancias principales. Las raíces y la vegetación se han fundido con la arquitectura, creando una imagen única que mezcla lo natural con lo histórico.

El bosque que lo rodea
El entorno natural del monasterio es uno de sus grandes atractivos. Robles, castaños y helechos acompañan el paseo, especialmente bello en otoño. Hay senderos señalizados que permiten una caminata tranquila, ideal para familias o amantes de la fotografía de paisaje.

Vistas a la ría de Ares
Desde varios puntos del entorno se puede disfrutar de preciosas vistas a la ría. El contraste entre las ruinas medievales, el verde del bosque y el azul del mar crea una estampa inolvidable. Es también una buena zona para hacer picnic o simplemente descansar.











